Las Crónicas del Oso

LAS CRÓNICAS DEL OSO

 

 

 

25 de marzo: ¡Victoria!

 

Lo he conseguido. Me he colado en el Zoo de Nueva York y he abierto las jaulas. Ha resultado mucho más fácil de lo que pensaba: todos los policías de la ciudad estaban en el puerto intentando detener al camarada más grande que he visto en mi vida (Nota para mí mismo: pedirle que se una al sindicato animal en cuanto lo formemos). Les está dando una buena tunda a los humanos. Desde mi puesto de guardia, en la cabeza de la Estatua de la Libertad, tengo una vista privilegiada del espectáculo. Esos cinco chavales que me liberaron del campamento del Doctor Turó están correteando por allí, en el corazón del jaleo; se ve que les va la marcha.

 

Pero centrémonos en lo importante. Ahora todos los animales corren por las calles en libertad. Bueno, todos, todos... no. Los hipopótamos han preferido quedarse en sus recintos porque solo faltaba una hora para que les llenaran el comedero (malditos tragones inmovilistas). Y el panda decía que eso de quedarse sin fans no le molaba nada y que él se debía a su público y que la próxima semana le iban a colocar una webcam en la jaula para que le vieran en directo en todo el mundo y que ya estaba bien, que le dejara en paz y que me largase con la revolución a otra parte. En fin... ya sabéis cómo son esos pandas: se creen taaan adorables. Me largué sin replicarle (he oído que saben kung-fu).

 

¡Mirad cómo corren ahora por las calles los ciervos y los monos! ¡Cómo ese cocodrilo intenta devorar a un peatón! ¡Cómo los pingüinos buscan desesperados un sitio fresco y... se caen... desmayados... Ejem, ¡mirad cómo esa colosal marabunta formada por las más variadas criaturas disfrutan de la libertad por primera vez! Mi misión está cumplida. Ahora debería abandonar la ciudad... Para que me dejasen subir aquí, les dije a los guardias de la Estatua que soy un famoso fotógrafo de la revista 'Time' y que quería inmortalizar la batalla del puerto. Pero, a juzgar por la cara de los cinco que están subiendo hacía mí, se han dado cuenta por fin de que no traigo cámara. Debo huir de Nueva York. Deseadme suerte.

 

Sigue leyendo (26 de marzo) -->